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lunes, 10 de octubre de 2016

La fruta prohibida



  En Otoño son típicas las manzanas, la fruta prohibida del Paraiso Terrenal. La manzana representa el pecado, desde el punto de vista inverso simboliza lo contrario, la inocencia del que va a ser engañado. Curiosamente, el Génesis nunca habló de manzanas como fruta prohibida (del arbol de la sabiduría), si no de "fruta del mal", y esto fue traducido erróneamente como manzana (ambas palabras, manzana y mal, se dicen igual en latín, malun). Más que fruta del mal de la humanidad sería fruto de un error humano.

Adán y Eva, Lucas Cranach El Viejo, s XVI (Museo Wurzburgo, fuente Wikipedia)

  Existen descritas unas 10.000 variedades, si quisiera probarlas todas al menos una vez en la vida tendría que pasar más 25 años seguidos tomando una diferente cada día. Sin embargo, las variantes más frecuentemente consumidas se cuentan en menos de 100 tipos, la mayoria de la población no sabría decir (sin buscarlo en internet) más de 10 tipos, ¿se atreve a intentarlo?: Fuji, Reineta, Golden, Granny Smith, Pink Lady, Royal Gala ... ¿alguna más?

 Manzana variante MacIntosh, inspiró una famosa línea de ordenadores, con esta van 7 tipos.

  Desde el punto de vista nutricional es parecido a masticar agua (85 g por 100 g) espesada con azúcares intrínsecos (10 g por 100 g), sus principales componentes. Recordamos que la ingesta de este tipo de azúcares NO se relaciona con el desarrollo de diversas enfermedades, como si ocurre con los azúcares libres, que incluyen los azúcares añadidos por la industria alimentaria.

  Pero comerse una manzana es MUCHO MÁS, cada pieza aporta cantidades significativas de potasio y valiosas vitaminas (A, complejo B, E y K). Una sola manzana ofrece unos 5 g de fibra, y eso supone la quinta parte de la ingesta diaria recomendada. La manzana tienen propiedades laxantes o astringentes según el modo de preparación. Crudas y con piel estimula el tránsito intestinal, mientras que si se toma pelada, triturada y oxidada (engrecida) tiene el efecto opuesto.

  Además, las manzanas son ricas en diversos antioxidantes, relacionados con la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Una reciente revisión concluyó afirmando que el consumo elevado de manzanas (no se valoró la ingesta combinada de varios tipos de fruta) se asocia a una reducción del riesgo de padecer cáncer de pulmón. Sin embargo, no se observó, como podía haber sido esperable, un efecto protector sobre otros tipos de tumores como los de tubo digestivo. 

  Se recomienda tomar 5 raciones (que no piezas o platos) de fruta y verdura diarios. Con 2 manzanas casi llegaría a 3 de las 5 raciones aconsejadas. Así que anímese, cuando coma manzanas, repita, o atrévase con variedades menos conocidas, de esas 9990 que aun no ha catado, puede que su preferida se encuentre entre ellas.

  Pero si es de los que busca una excusa para no coner sano, la suya puede ser que las semillas de las manzanas (que normalmente nadie se come) contienen un precursor del cianuro, un potente veneno. Es tan poca la cantidad que aunque se comiera y masticara triturando (esto es necesario para se libere el tóxico) de una sentada las semillas de 5 Kg de manzanas, si es capaz de hacerlo, no le ocurriria nada. Piense que si las semillas de las manzanas fueran letales no habria manzanos en el mumdo, pues los posibles distribuidores de semillas mediante las heces fallecerían antes de defecar.


  Enlaces aconsejados:

  

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martes, 16 de agosto de 2016

Sandía, la reina del Verano


  La sandía es con diferencia la reina de las frutas del Verano, tanto en producción como en consumo. En esta estación es plato habitual en cualquier hogar, con una característica particular respecto a la mayoría de sus parientes fruteros, se suele tomar al centro de la mesa y compartida con el resto de comensales. Es uno de los pocos productos tríplemente mediterráneos: por su origen (se postula que fue el valle del río Nilo), porque se engloba dentro del patrón alimentario que incluye fruta diaria y, como decía antes, por el modo tan nuestro de consumirla.


¿Por qué la pulpa de la fruta es dulce y las pipas duras?
 

  Una de las formas más especializadas de expansión mundial de las plantas es mediante el engaño a los animales. Las plantas pueden esconder dentro de una dulce cobertura sus semillas, que tras ser ingeridas serán transportadas decenas o cientos de kilómetros hasta ser excretadas, acompañadas además de un excelente abono. Los animales suelen ser incapaces de digerir las semillas al encontrarse recubiertas de varias capas leñosas protectoras. Así, las plantas ofrecen nutrientes a los animales, y estos transportan en su interior las semillas para ser disgregadas ampliamente por otros territorios.

  La pulpa de la fruta es la parte seleccionada evolutivamente para ser atractiva al consumo animal, se compone fundamentalmente de agua y azúcares. Las frutas más típicas del Verano son las que más agua contienen. En esta época hay menos agua disponible en el medio, y ofrecerla azucarada a los animales es algo que se vuelve irresistible.



Las pipas de la sandía son tan saludables como el resto de semillas
¿Qué nos aporta una sandía?, ¿y una tajada?
 
  Una sandía media de unos 4.5 Kg tiene en su interior más de 4 litros de agua filtrada y potable lista para ser consumida. Además, está endulzada con algo más de un cuarto de Kg de azúcar intrínseco (17 g por tajada). El azúcar intrínseco, a diferencia de azúcar libre (que incluye los azúcares añadidos por la industria alimentaria), no se relaciona con el desarrollo de enfermedades como la obesidad, caries o diabetes. El resto del peso de la sandía se reparte en fibra, proteínas, grasa, minerales y vitaminas. Una sola tajada de sandía ofrece casi el 40% y el 100% de las necesidades diarias de vitaminas C y A,  respectivamente.

  Menos conocido pero lógico si nos paramos a pensarlo es que las semillas de su tajada de sandía pueden convertirse en un complemento nutricional ideal. Casi la mitad del peso de las pepitas son saludables grasas (fundamentalmente poliinsaturadas) y una cuarta parte proteínas. Además, contienen la inmensa mayoría de los minerales que puede ofrecer esta fruta. Aunque uno puede pensar que una sandía tiene cientos de pepitas, realmente no son tantas. Quizás esto se deba a que a muchos les estorban (hay quien se empeña en comprar sandías sin pepitas) y a que sean muy llamativas por el contraste de coloración rojinegro. Una tajada de sandía contiene aproximadamente algo menos de 10 g de pepitas, que puede trasformarse de un “estorbo” en un suplemento de excelente valor nutricional. Toda la vida tirando las pipas de la sandía a la basura sin saber que desperdiciaba un producto comparable a otras famosas pipas o semillas.



  Es curioso que casi todo el mundo tiene claro que comer fruta es sano, pero pocos la comen a diario (cuanta gente?). La fruta ha sido desplazada por la más dulce y grasienta repostería y heladería, comida innecesaria y perjudicial en nuestra obesa sociedad. El consumo medio anual de sandía en España no llega a 8 Kg, casi 2 sandías medianas, un dato que dice mucho de los hábitos dietéticos actuales. Recordemos que más de la mitad de la población no toma fruta ni hortalizasa a diario, y mucho menos las cinco raciones aconsejadas.

  Antes la gente adelgazaba en Verano porque con el calor se reduce el apetito y el agua sustituía a parte de la ingesta sólida. Hoy en día, la gente quiere adelgazar tras Semana Santa para poder ponerse en bikini, y luego no engordar en vacaciones con la dieta del chiringuito. Como el año pasado, ya llegará Septiembre.


  Desde este blog se promueve una alimentación consciente y saludable. Ofrecer la mejor información posible en términos asequibles permite mayor libertad en la toma de decisiones sobre la ingesta diaria.
 
 

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miércoles, 16 de marzo de 2016

Frutas y verduras: ¿por qué no las comemos si sabemos que son tan buenas?


  No comer fruta y verdura predispone a múltiples enfermedades y a la muerte. Podemos abandonar otros grupos de alimentos como lácteos, carne, pescado, legumbres, frutos secos o tubérculos, sin conducir a tan severos déficit nutricionales como los que desencadena el dejar la fruta y la verdura. Hemos evolucionado durante millones de años junto a estos alimentos y nuestra salud paga caro su ausencia. Todo lo contrario a la mayoría de alimentos inventados tras la revolución industrial, cuyo abandono nos lleva a mejorar de la enfermedad asesina de Occidente, la obesidad y sus comorbilidades.
  La epidemia de exceso de peso ha transformado la sana recomendación de comer fruta y verdura, por su alto contenido en fibra, vitaminas y antioxidantes, a que "hay que comer fruta y verdura para adelgazar o mantener la línea". La consecuencia lógica de este hábito saludable es ahora el objetivo de su consumo, y esto ya sabemos que no es bueno. El sentimiento de obligatoriedad genera sistemáticamente rechazo en el ser humano.

¿Cuánta fruta y verdura comemos?

  El consumo de fruta y verdura se ha desplomado dramáticamente entre un 30% y un 40% en los últimos 20 años. Los datos son alarmantes, más de la mitad de la gente no come hortaliza o fruta diariamente, situándose el consumo medio diario de fruta y verdura en 400 g (no llega a 3 raciones diarias que son unos 450 g).
  La fruta ha sido desplazada por la bolleria y los dulces, la verdura por la carne y sus derivados. Evolutivamente no estamos preparados para esto.



¿Qué beneficios trae el consumo de fruta?

  Reconozco que tenía ganas de hacer esta entrada para llegar hasta aquí y quedarme a gusto diciendo todo lo buenas que son la fruta y la verdura.

  Las frutas y las verduras contienen grandes cantidades de vitaminas A, complejo B (excepto B12), C, E y K, y minerales, en suficiente cantidad como para que su consumo regular sirva para prevenir múltiples déficits nutricionales. La ingesta diaria de ambos grupos ronda los 100 g diarios en los países menos desarrollados, lejos aún de los 450 g diarios aconsejados por la OMS.


  Las frutas y verduras aportan una cantidad significativa de fibra, y esto es beneficioso para diferentes aspectos de nuestra salud como vimos hace poco en este mismo blog.



  Comer fruta y verdura es una buena forma para evitar engordar, y puede que sirva hasta para adelgazar aunque  la medida pierde fuerza cuando no se acompaña de otras recomendaciones como reducir la ingesta de alimentos hipercalóricos o aumentar la actividad física. La ingesta de más de 200 g diarios de fruta y verdura a medio-largo plazo se asocia a una reducción del peso . De hecho, el consumo regular y diario de fruta y verdura se asocia  no solo a menor peso corporal, si no a tener menos cantidad de grasa corporal.

  La ingesta habitual de fruta y verdura se relaciona consistentemente con un menor riesgo de morir, especialmente por enfermedades cardiovasculares como el infarto de corazón. Así, comer fruta y verdura se relaciona con un menor riesgo de padecer enfermedades cardio y cerebrovasculares.
 
  El consumo de ambos grupos de alimentos se asocia a una menor probabilidad de sufrir otras enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, que a su vez son factores de riesgo reconocidos para el desarrollo de arteriosclerosis. Son beneficios concretos de tomar fruta y verdura que 5 raciones diarias se asocien a una reducción del riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 o que reduzcan la tensión arterial diastólica entre personas con síndrome metabólico.


  Otro beneficio interesante del consumo de frutas y verduras es la reducción del riesgo de padecer cáncer. Este efecto fue detectado específicamente en los países del sur de Europa, donde el consumo de fruta es superior a otras zonas del contienente.

  El consumo de fruta y/o verdura se ha relacionado con un menor riesgo de desarrollar diferentes tipos de tumores, entre los que se encuentran: 
- cáncer gastrico (solo relación con la fruta).
- adenoma colorectal (solo con la verdura).
- cáncer de páncreas.
- cáncer de mama (solo con la verdura).
- cáncer de pulmón. El consumo de fruta y verdura reduce el riesgo residual, tras suspender tabaquismo, para padecer un cáncer de pulmon.
- cáncer de vejija.
- linfoma (un tipo de cáncer de la sangre).
- melanoma (un tipo de cáncer de piel).

  Además, se postula que ciertos nutrientes contenidos en frutas y verduras poseen un efecto inmunomodulador. De esta forma, el consumo de fruta y verdura se asocia a menor riesgo de sufrir ciertas enfermedades con base autoinmune como la enfermedad inflamatoria intestinal o el asma.

  Otras enfermedades sobre las que se postula el efecto protector de las frutas y verduras son la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, osteoporosis, degeneración macular asociada a la edad y el desarrollo de demencia.

  Finalmente, el consumo de fruta y verdura reduce el riesgo de padecer depresiones, un hecho más que apoya la teoría que mantiene la influencia de la alimentación sobre el funcionamiento cognitivo y emocional.


Efectos protectores relacionados con el consumo de fruta y verdura.


¿Cuál es la ingesta recomendada de fruta y verdura?

  La mayoría de la gente conoce la recomendación de "5 raciones diarias de fruta y verdura" que se basa en los beneficios relacionados con la ingesta de estas cantidades. Todos comprendemos que no es lo mismo una ración que una pieza de fruta, no es tomar cinco cerezas al día ni tampoco cinco melones, son raciones y no piezas. Una ración son aproximadamente 150 g de fruta o verdura, y esto no tiene por qué coincidir con el peso de una pieza de fruta ni con la verdura que entra en un plato. Lo que la gente no suele estimar es que equivale aproximadamente a 3/4 de Kg (750 g) de fruta o verdura diarios, una cantidad que impacta en el número y especialmente de manera visual.
  Ahora comprenderá por que la otra gran recomendación respecto al consumo de fruta y verdura, "la mitad de lo coma al día que sea fruta y verdura", se convierte en una necesidad para llegar a 3/4 de Kg diarios, con esas cantidades se podrían desplazar a los grupos de alimentos que han suplantado a las evolutivamente originales fruta y verdura.



¿Qué se puede hacer para incrementar el consumo de fruta y verdura?

  Mucho se ha investigado sobre la eficacia de medidas preventivas encaminadas a aumentar el conocimiento en salud sobre el beneficio del consumo de frutas y verduras. Las iniciativas para explicar a la población los beneficios de su ingesta son una forma tradicional de influir sobre la frecuencia de su ingesta. Sin embargo, su utilidad y eficiacia no siempre son las deseadas. Como dice un gran refrán, "del dicho al hecho hay un gran trecho".   
  Educar para incrementar el consumo de fruta o verdura solo consigue aumentar el de verdura en niños (y no el de fruta). En el subgrupo de jubilados también ha demostrado su utilidad, aunque cada medida para modificar el comportamiento produce un modesto incremento de la ingesta próximo a 8 g diarios. Es decir, no toda la gente responde igual a los mismos mensajes, algo lógico y esperable.


  Desde este blog se intenta promover una alimentación consciente y saludable. Ofrecer la mejor información posible en términos asequibles permite mayor libertad en la toma de decisiones sobre la ingesta diaria.
 


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