jueves, 16 de febrero de 2017

100.000 visitas, ¿y ahora qué?



  ¿Cuando un blog alcanza esta cifra se le considera maduro? Ni idea, con estas cosas pasa como con casi todo, es importante hasta que lo relativizas, ¿y qué pasa cuando tienes 100.001?, ¿es que esa vale menos que la que sumó 100.000?: creo que no. Es un número, un dato más.
 Creo que fundamentalmente ofrece una oportunidad para pararse a pensar, valorar que se ha conseguido y visualizar que queremos hacer en los próximos meses.

  Y sobre todo, es un momento para dar las gracias, pero este no va a ser un educado "gracias". Desde aquí envío mi más profundo y transparente agradecimiento a los que me leeis y seguís. ¡GRACIAS!, en mayúsculas.

  Os seré sincero: a veces no tenía ninguna gana de escribir pero el compromiso sólido de continuidad con vosotros me impulsaba a seguir adelante, no os podía fallar a los que os gusta leer regularmente el blog.
  Otras veces ya no sabía de qué hablar. Se busca compensar de lo que uno cree que es importante con el interés general, pero éste puede estar en otro lado. Cuadrar este círculo limita las opciones de contenidos a tratar, pero de nuevo, ahí estabais vosotros, para lanzarme más y más ideas, tantos temas a tratar que me queda cuerda para años.
  También me habeis animado. Vuestros comentarios positivos y felicitaciones son el combustible para seguir adelante, en el camino pasaremos la siguiente "gran cifra" para muchos.





miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Café o té?



  El té es la infusión de las hojas de la Camellia sinensis. Beber té es antiguo, no tanto como la civilización china, porque mientras en Europa nos empezábamos a acostumbrar a tomar café (a partir del siglo XVII), en China ya se llevaba bebiendo té unos dos mil años. El consumo de té tiene tal trayectoria en China que ha dado tiempo a desarrollar modas, tradiciones y ritos, cerámica y tratados sobre el asunto. Imagine como se beberá café en Europa en el año 3500 D.C., una proyección histórica no al alcance de la mayoría de occidentales.

¿Qué ofrece una taza de té?

 El aporte macronutricional de ambos es insignificante (la receta es agua caliente con unos pocos gramos de producto sólido filtrado) y sin apenas diferencias entre ambas, siendo consideradas como infusiones acalóricas. Sin embargo, el contenido en micronutrientes confiere unas características diferenciadoras entre ambas bebidas. Una se hace desde semillas tostadas y la otra desde las hojas. Además, provienen de dos plantas diferentes. Café y té se parecen mucho pero no son lo mismo.

¿Qué excita más, el té o el café?

  El café bebido tiene el doble de cafeína que el té, en parte porque se necesita el doble de cantidad de producto seco para prepararlo. El efecto del café es más rápido pero también desaparece antes. El té estimula pero de forma más lenta y mantenida. En definitiva, una taza de café excita más que una de té.
  Si lo que necesita es espabilarse pronto, un café, pero si quiere estar despierto y atento varias horas seguidas entonces pruebe un té. También puede tomarse varios cafés seguidos y repartidos, pero recuerde que no se aconseja tomar más de tres tazas de café diarias.

¿Qué beneficio puedo esperar bebiendo té?

  De los diferentes tipos de té, el que mas beneficios ha demostrado es el verde, fabricado a partir de hojas secadas y fragmentadas, sin fermentación (a diferencia del té negro).

Diferentes tipos de té según el grado de fermentación. 

  Beber té a diario disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de morir por estas, cada taza de té reduce en un 5% el riesgo. Este efecto está relacionado por sus beneficios sobre el metabolismo: 
- el té negro reduce el colesterol "malo" de la sangre (LDL).
- reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- baja los niveles de insulina y reduce el perímetro abdominal en personas con diabetes mellitus tipo 2.
- reduce la tensión arterial, incluso en aquellos individuos con exceso de peso.

  Además, el té se ha relacionado consistentemente con un menor riesgo de padecer gran diversidad de cánceres: cáncer orofaringe y de vesícula, pulmón, páncreas, hígado y endometrio en mujeres.

  Su consumo no se ha relacionado con un supuesto efecto protector sobre enfermedades neurodegenerativas, aunque sí que reduce el riesgo de depresiones.

  Su efecto sobre el riesgo de fracturas es incierto, aunque parece protoger de sufrir fracturas de cadera.

  Por último, y con mucho más valor para la mayoría de la gente que lo toma en dietas de adelgazamiento, por mucho te que tomemos no adelgaza nada, le hará orinar porque está bebiendo vasos de agua caliente pero no le hará perder un gramo.

¿Café o té?, ¿qué me conviene más?

  Frente al té, vimos como el café también se asociaba a menor mortalidad, reducía el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Sin embargo, el café sí se relacionaba con menor riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas y mejoraba la función respiratoria. Por el contrario, el efecto del café sobre el riesgo de sufrir cáncer era dual. Por un lado parecía proteger de unos pero predisponer a otros. Finalmente, es un factor de riesgo para la descalcificación de los huesos (osteoporosis).

  Es decir, si está predispuesto por herencia familiar a cáncer de algunos de los descritos más arriba entonces el té es su bebida, pero sí viene marcado para enfermedades neurodegenerativas piense que el café le puede ayudar a prevenir su aparición. Finalmente, ambos consumos se relacionan consistentemente con menor riesgo de mortalidad, especialmente por enfermedades cardiovasculares. Tomar café o té no tiene porque ser antagónico por mucho que el mundo nos haga verlo así. Como tampoco hace falta que los tomemos azucarados (ningún buen amante del café o té lo hace), si son bebidas amargas porque nos empeñamos en enmascararlas.


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miércoles, 18 de enero de 2017

¿Chocolate y cacao?, ¿de verdad son sanos?



 "El cuerpo me pide chocolate por las noches", "como chocolate porque es bueno para la memoria", "el chocolate va bien para el corazón", usar chocolate como afrodisiaco, ¿se le ocurre alguna otra?. Decenas de propiedades achacadas al chocolate, algunas ciertas, otras falsas. El objetivo de esta entrada es poner las cartas sobre la mesa, ver qué hay de verdad en ellas, y en qué nos han engañado las multinacionales del sector.

Cacao vs. chocolate

  El cacao es el "jugo amargo" "alimento de dioses" de las civilizaciones precolombinas, de él se obtiene el chocolate, mezclando pasta y manteca de cacao con azúcar en diferentes proporciones. Mucho ha evolucionado la primitiva forma de tomarlo, amargo y picante, hasta las dulces recetas actuales. Aún hoy, puede observarse como existen dos modelos de consumo diferenciados, el chocolate puro amargo frente al dulce chocolate edulcorado con azúcar. Los que se toman una onza diaria (y controlan lo de solo una) de chocolate negro puro casi al 100% frente a los que cuando se ponen delante la tableta de chocolate con leche se meten unas pocas de onzas hasta que llega el ¡basta!.

¿Qué nos aporta?

   Casi dos terceras partes del cacao son carbohidratos (1/3 es fibra), el resto se reparte a medias entre grasas y proteínas. El cacao contiene cantidades significativas de magnesio, calcio y hierro. Además, aporta sustancias como los flavonoides, un grupo de reconocidos antioxidantes. En total unas 230 Kcal por 100 g, de forma más práctica, casi 20 Kcal por cucharada.
  El aporte nutricional del chocolate depende de lo que consideremos por chocolate, pero si tomaramos como referente el chocolate negro (para muchos entendidos el resto no es chocolate) tendríamos un 35% mínimo de cacao según normativa comunitaria, aunque en el mercado solemos encontrarlos con un mínimo del 50%, nivel inferior para asegurar el típico sabor amargo. El porcentaje de cada chocolate negro indica la suma de pasta y manteca de cacao que contiene, el resto es esencialmente azúcar, por ejemplo un chocolate negro 70% tiene 10 g de manteca y 60 g de pasta por cada 100 g de producto (por eso es al 70%), lo demás es basicamente azúcar añadido.

  Un chocolate negro estándar al 45-60% de cacao contiene al igual que el cacao dos terceras partes de carbohidratos, pero a diferencia de éste, son en su mayoría azúcares simples. De hecho, la mitad del peso de este tipo de chocolate negro es azúcar añadido. Una tercera parte son grasas (el doble que el cacao), pero con solo 5 g de proteínas por 100 g de producto, cuatro veces menos que el cacao. El chocolate negro tiene más azúcares simples, más grasa, menos proteínas y especiamente más del doble de calorías (550 por 100 g de producto) que el cacao original.

  Así, chocolate y cacao se parecen, pero difieren como vemos en el tipo de carbohidratos y la cantidad de grasas y proteínas que contienen, y, sobre todo, en el aporte calórico. Por lo tanto, comer chocolate o cacao no pueden ser tomados como sinónimos, por mucho que los intereses comerciales de muchos quieran hacérnoslo creer.

 El cacao puede tomarse de muy diferentes formas, como puede ser en tableta chocolate, cacao en polvo, o líquido disuelto en leche.

¿Es bueno o malo para la salud?

  Los beneficios del chocolate y del cacao para el sistema cardiovascular son incuestionables.

  El chocolate negro enriquecido en flavonoides incrementa la circulación coronaria en personas sanas y en transplantados de corazón. Este mismo tipo de chocolate (45 g/día) aumenta los niveles sanguíneos del colesterol "bueno" (HDL), beneficio también observado en personas con diabetes "del adulto" (tipo 2). El chocolate negro reduce la presión arterial, aunque las ingestas diarias superiores produjeron mayor incremento de peso, efecto descrito igualmente en embarazadas con 30 g/día de chocolate negro (70%).

  De esta forma, un consumo elevado (16-99 g/día) frente a no tomarlo se relaciona con menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, desde luego no se debe recomendar evitarlos para prevenir la aparición de estas patologías.

  Además, el chocolate negro tiene otros beneficios metabólicos. Tomando 100 g al día se ha observado una mejora en la resistencia a insulina en personas sanas.

  Por otro lado, el efecto del chocolate puede beneficiar la actividad física. En deportistas mejora el rendimiento físico en ejercicios cortos de intensidad moderada. Junto a esto se ha objetivado que cuando se toman 40g (negro >85% cacao) se mejora la capacidad para caminar en personas con arteriopatía periférica.  Esto no significa que una bebida de un famoso cacao disuelto en leche nos haga más fuertes y mejores deportistas, porque no es así.

  La evidencia es escasa sobre el efecto protector del consumo de chocolate sobre el envejecimiento cerebral o en la mejora de capacidades cognitivas.

  Finalmente, el chocolate negro mejora de los síntomas de fatiga crónica.


  La evidencia con el cacao es mucho menor, pues no hay grandes compañias que financien ensayos clínicos. Aun así, la información científica disponible permite afirmar que el consumo de cacao se relaciona con la mejora de diversos factores relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Tomar 30 g diarios de cacao mezclado con leche incrementa los valores de la "grasa buena" (HDL) y reduce las cifras de azúcar en sangre en personas sanas o con alteraciones de la grasa sanguínea sin modificar el peso corporal. El cacao, como el chocolate negro, es rico en flavonoides, y estos reducen la presión arterial  y mejoran la circulación cerebral.


  En esta revisión no se ha encontrado evidencia suficiente para decir que el chocolate sea un afrodisiaco, mejore la fertilidad, retrase el envejecimiento, mejore la memoria, la enfermedad de Parkinson, sea bueno para los dientes, quite la tos o nos haga sentir menos cansados, aunque algunos de sus componentes tomados como suplementos en estados deficitarios pueda mejorar estas situaciones. No hay que creerse todo lo que se lea en internet, depende de quien lo escribe y sus intereses.

  Sin embargo, y como nos alerta una de las últimas revisiones sobre el tema, se debe tener en cuenta el aporte energético del chocolate negro y el cacao, más la considerable cantidad de azúcar añadido a muchos de estos productos. Añado que esto es aún más preocupante en nuestra sociedad, azotada por la mayor epidemia de obesidad nunca vista. Por eso, lanzar el mensaje de ser un producto sano y cardiosaludable sin tener en cuenta este aspecto puede resultar indeseable a nivel poblacional. Obviamente no estamos gordos de comer solo chocolate o cacao (especialmente el primero), pero es un factor a tener en cuenta porque contribuye a que lo estemos. Además, cualquier recomendación para conseguir una alimentación saludable debe incluir la reducción de azúcares simples, y esos abundan en la mayoría de chocolates comercializados.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Guía rápida para sobrevivir a las comidas de Navidad



  Ya están aquí las deseadas Navidades, y con ellas la traca de comidas navideñas, de media siete sesiones de maratón metabólico que supondran una media de 4 Kg de engorde a nuestra ya oronda silueta (en España casi 2 de cada 3 personas sufren obesidad o sobrepeso).
  A continuación podrás consultar la guía rápida para evitar el reventón de Enero:

1. Evita todas las que puedas. Recuerda otros años, 7 u 8 comidas-cenas con mil y un grupos diferentes. Ya no es solo la familia y la comida de empresa, además proliferan comidas de navidad de multitud de clases particulares, gimnasio, amas de casa, asociaciones, vecinos, etc... Comidas de Navidad las justas.

2. No tienes que ser ni el que más coma, tampoco el que más beba, mucho menos el último en irse, el cierra bares. En estas comidas no se estima la cantidad, kilos y kilos de comida de todo tipo, el objetivo no es comer si no celebrar a través de un banquete, ideados cuando la gente pasaba hambre todo el año, muy lejos de nuestra obesa sociedad. O es que alguna vez ha pensado de verdad que podría comerselo todo.

3. Sáltate la morralla. Varios entrantes low-cost pueden servir para camuflar lo único que se salve de la cena. Búsquelo o pregunte al encargado o anfitrión.

4. Un consejo dietético básico: evite o minimice el consumo de alcohol y de azúcar. Esto pasa por escoger fruta de temporada de postre, y evitar en lo posible los polvorones, mantecados y turrones.

5. Vuelve a casa andando. La mejor comida de Navidad es la que acaba con un largo paseo tomando el fresco camino a casa. La senda que le lleva de los chupitos a las copas de media tarde es tenebrosa y peligrosa para su salud.


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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Ajo negro: sus propiedades a prueba

 
  El ajo negro se popularizó en EEUU hace una decada tras depurararse su proceso de producción industrial. Desde allí saltó a Reino Unido y el resto de Europa. No es hasta hace unos dos años cuando su consumo coge fuerza en España.

¿Qué es?, ¿es un tipo de ajo especial?:

  No, el ajo negro es un ajo estandar (Allium sativum) sometido a un mes de temperatura y humedades elevadas. El ajo sufre una reacción que hace que se oscurezca, cambie de olor y pierda picor, pero sobre todo se endulce. Con esto debería de quedar claro en primer lugar que el ajo negro no es una variedad botánica distinta al ajo que tenemos en nuestras cocinas. Simplificando mucho, sería un ajo normal tostado.

¿Por qué se ha hecho famoso?, dicen qué es muy bueno para la salud:

  Inicialmente resultó interesante desde el punto de vista culinario porque abría nuevas opciones en la cocina. Sus diferentes propiedades organolépticas respecto al ajo tradicional le aseguraron plaza en el firmamento de restaurantes Michelín: imagine ... comerse un ajo dulce y sabroso, que no pique y no deje el aliento típico, un producto de la lejana Asia con propiedades curativas ... ¿quién no lo probaría?.

¿Es bueno para la salud?,¿sirve para algo?:

  Solo existe un estudio donde se haya valorada la utilidad del ajo negro, en este trabajo se observó que tomar 6 g diarios (unos 2 ó 3 dientes) de ajo negro mejoraba la composición de la grasa de la sangre.

  Sin embargo, el ajo clásico de toda la vida ha demostrado reducir la tensión arterial (en personas que la tengan alta), mejorar discretamente la composición de la grasa de la sangre y bajar los niveles de azúcar (glucosa) sanguíneos en ayunas. Además estimula el sistema inmune aunque no se sepan exactamente las consecuencias de este efecto, pudiendo estar relacionado con la reducción del riesgo de padecer cáncer de estómago o de próstata.

El ajo (morado en la imagen) ha demostrado grandes beneficios en salud. 
 
¿Merece la pena?

  El kilo de ajo negro se vende a unos 50-60€, aunque la mayoria de ventas son de pequeñas cajas con una o dos cabezas a 4 ó 5 €, porque con ese precio casi nadie lo compraría en grandes cantidades. La misma cantidad de ajo normal cuesta siete veces menos y ha demostrado siete veces más en beneficio en salud.

  La industria del ajo negro pone de manifiesto el tremendo negocio que se mueve tras los alimentos funcionales, donde la población intencionadamente malinformada o desinformada, pero sensibilizada con su salud, es capaz de pagar mucho más por un mínimo efecto beneficioso que puede obtenerse y superarse con otros alimentos más baratos.

  Otra cosa es que a alguno le apasione comer ajo negro o, como muchas veces ocurre, satisfacer la necesidad de sentirse y/o mostrarse como un "explorador gastronómico", tanto como para pagar la diferencia. Allá cada uno con sus dineros.


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