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miércoles, 4 de febrero de 2015

Alimentación y reproducción


  Una de cada cinco parejas es infértil, lo que sumado a la crisis económica, el mito de la conciliación familio-laboral y el creciente envejecimiento de los progenitores, justifican que la tasa de fertilidad española (1.3 hijos por mujer) sea la segunda más baja de Europa y esté en el grupo de cola a nivel mundial. Tenemos los hijos cada vez más tarde, con lo que desciende la calidad y número de óvulos y espermatozoides. Muchas parejas, y cada vez más mujeres solteras, buscan solución en centros de fertilidad públicos, privados o concertados. En nuestro país se realizan unos 80.000 tratamientos para la fertilidad al año, con una media de coste de 5.000 euros por procedimiento dan una idea del gasto y el negocio generado.

  La infertilidad de una pareja puede tener uno o varios orígenes, aunque en un 20% no llega a conocerse con los procedimientos diagnósticos actuales. Factores ambientales y/o enfermedades intrínsecas de cada individuo acaban produciendo la imposibilidad para tener descendencia de forma natural y espontánea. A continuación veremos la importancia que tiene la alimentación en la fertilidad y qué podemos hacer para mejorarla.

  En los años 90 se acuñó el término disruptores endocrinos para referirse a diversas sustancias, normalmente artificiales generadas en procesos industriales, que interaccionan con nuestro sistema hormonal produciendo infertilidad entre otros serios trastornos, especialmente en varones. Pequeñas cantidades parecen inocuas pero la suma continua de exposiciones diarias de productos que no se eliminan nunca o que se tardan años en expulsar acaban generando exposiciones superiores a los rangos de seguridad. Los disruptores con mayor efecto negativo sobre la fertilidad son:
- antiandrógenos (actúan directamente en contra de las hormonas masculinas): Vinclozolin, DDE, ftalatos.
- agonistas estrogénicos (simulan el efecto de hormonas femeninas): fitoestrógenos, micoestrógenos, DDT y otros pesticidas, bisfenol A.
  Estamos expuestos diariamente a los anteriores a través de multitud de plásticos, envases de plástico, film adherente de plástico, tuppers, botellas, latas de bebidas y alimentos, carburantes, líquido anticongelante, telas y maderas tratadas con retardantes de combustión, pesticidas, abonos químicos, cosméticos, etc. Se trata de diversas sustancias que están en nuestra comida (por ejemplo ver listado del top-10 de verduras y frutas contaminadas), en contacto con ella o que manipulamos a diario pudiendo acabar peligrosamente cerca de nuestra boca.
  Mención especial se gana el bisfenol A (BPA), un producto ampliamente utilizado para fabricar plásticos, botellas de plástico, biberones, tetinas, chupetes, latas de bebida y comida, etc. (todos los códigos de reciclado 3 ó 7 pueden llevar BPA). El bisfenol reduce las cifras de testosterona, la hormona masculina por excelencia, y la calidad del esperma. Una persona infertil por exposición ambiental o alimentaria a disruptores endocrinos no solucionará esta situación evitando el contacto con ellos, ya es demasiado tarde pues como hemos visto o no se eliminan o tardan muchos años en hacerlo.
  Muchas de estas sustancias están relacionadas con el desarrollo de obesidad, y ésta se sabe que es una de las grandes causas de infertilidad, sobre todo en mujeres. El exceso de peso produce a través de un complejo mecanismo, que incluye la resistencia a la insulina y la poliquistosis ovárica, alteraciones en los ciclos menstruales de las mujeres y un descenso o ausencia de ovulaciones efectivas. Por otro lado, las terapias de fertilidad son menos eficaces en mujeres con sobrepeso u obesidad, que además tienen mayor riesgo de abortos. En hombres, el exceso de peso disminuye la calidad del esperma, pues la grasa corporal transforma la testosterona en estrógenos mediante un proceso de aromatización, a más obesidad mayor actividad aromatasa, y por lo tanto menos testosterona y mas estrógenos. La actual epidemia de obesidad es uno de los factores más relacionados con el incremento de la infertilidad en los paises occidentales.

  El consumo crónico y elevado de alcohol produce alteraciones hormonales en ambos sexos que dificultan la concepción. La ingesta diaria moderada o alta de alcohol en mujeres o alto en varones se relaciona con mayor infertilidad. Un consumo moderado de alcohol equivale a tomar entre 3 y 13 bebidas a la semana, y uno elevado a si se toman 14 o más por semana (una media de 2 o más al día). Además, los tratamientos de fertilidad resultan menos eficaces en aquellas parejas que realizan un consumo moderado o elevado de alcohol. Por otro lado, no hay que olvidar que las bebidas alcohólicas son bastante calóricas y su toma diaria se relaciona con el desarrollo de obesidad.


  No solo la malnutrición por exceso genera infertilidad como acabamos de ver, la desnutrición y ciertos déficits carenciales específicos se asocian también a menor fertilidad. Es conocido que determinados micronutrientes participan en el proceso de producción de ovulos y espermatozoides. Diferentes estudios muestran la mejora de la fertilidad en mujeres mediante el incremento de la ingesta de vitaminas (A, B9, C, D, E) y minerales (hierro). En hombres ocurre algo parecido, la suplementación con vitaminas (B6, B9, C, D) y minerales (yodo, hierro, selenio, zinc) mejora los resultados de los tratamientos de fertilidad. 
Eso quiere decir que asegurar una toma suficiente de estos micronutrientes mejorará la fertilidad en aquellos individuos que tengan un déficit de alguno o varios de ellos. La forma más natural, barata y sana de hacerlo será a través de la modificación de la alimentación (ver post de hierro o vitamina D). Una dieta variada y equilibrada es completa en los micronutrientes vistos, esto es muy importante teniendo en cuenta que el coste mensual de los suplementos específicos de fertilidad ronda la mitad del gasto mensual medio en comida por persona, y vender las vitaminas y minerales que naturalmente trae la comida a precio de oro en unas pastillas es un gran negocio. Los suplementos con estos compuestos tendrán utilidad en aquellas personas que no solucionan el déficit a través de las comidas o con situaciones graves que no puedan esperar unos meses. Por muchos suplementos que se tomen, no mejorará la fertilidad si se tienen niveles normales de estas vitaminas o minerales. Antes de iniciar un tratamiento de este tipo se deberían conocer los valores en sangre de estas sustancias, es bueno solucionar un defecto pero es perjudicial superar unas cifras normales.

  Junto a los micronutrientes, diversos estudios han relacionado la composición en macronutrientes (hidratos de carbono, ptroteínas y lípidos) con la tasa de fertilidad. Tradicionalmente las dietas bajas en proteínas y ricas en carbohidratos eran recomendadas a mujeres con deseo gestacional para facilitar conseguir descendencia. En los últimos años diferentes estudios sugieren lo contrario, que dietas hiperproteicas y con bajo índice glucemico mejoran los resultados de los tratamientos de fertilidad, la controversia está servida y seguramente veamos aparecer y desaparecer recomendaciones en función de la dieta de moda. El debate ha salpicado hasta la composición en ácidos grasos, determinados trabajos exponen mayores tasas de fertilidad con dietas ricas en omega 3. Lo que sí está claro es que no existe relación entre la ingesta de determinados alimentos y el sexo del futuro hijo. Por muchos alimentos con forma fálica que ingiera su descendencia no será con mayor probabilidad un varón, así como tampoco si toma alimentos ácidos o alcalinos, esto es un cuento digno de otros tiempos.

  El que uno o ambos los progenitores hagan más o menos ejercicio físico no se relaciona con el futuro sexo de los hijos. Aunque sí que la realización de actividad física regular mejora la fertilidad, especiamente en parejas pendientes de tratamientos para ésto y con problemas por exceso de peso. Tan solo media hora diaria de un ejercicio físico de intensidad moderada mejora los resultados de los tratamientos de fertilidad. 

Algo tan simple como llevar unos hábitos de vida saludables, comer fruta y verdura a diario junto a otros productos frescos, evitar el sedentarismo y hacer deporte (si es posible al aire libre para recibir los rayos directos del sol) o no fumar, pueden marcar la diferencia a la hora de conseguir mayor fertilidad o que un tratamiento para ésto tenga éxito. Mantener un peso dentro de la normalidad como consecuencia de unos hábitos saludables mejorará aún más sus posibilidades de tener hijos. 

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miércoles, 7 de enero de 2015

El día después...

 
  Y como cada año nuevo, cargados de buenas intenciones, nos proponemos alcanzar milagrosamente lo que no hemos sido capaces de conseguir en doce meses: comer mejor, hacer deporte y bajar de peso. Estos tres, junto a dejar de fumar y aprender inglés forman el quinteto más ansiado y menos conseguido de la mayoría de los hispanohablantes. 
  Con el cuerpo presente del inacabado roscón de Reyes se propone en un horizonte cercano cambiar esta situación. Acaba de rematar las fiestas con el dulce de peor composición nutricional de todos sus compañeros navideños (vease las entradas correspondientes de mantecados y turrones), lleno de azúcares refinados, grasas trans y aditivos. Una sola porción de roscón aporta unas 350 Kcal, más del doble que un mantecado o una barrita de turrón, aunque la cantidad puede ser aún mayor en sus variantes rellenas de cremas, nata o chocolate.



  El día de Reyes ha concluido, un evento dedicado a los más pequeños, donde reciben un "estupendo" mensaje de Papa Noeles y Reyes Magos obesos, que lanzan caramelos mientras son arrastrados por animales que se alimentan de más dulces (que los propios niños dejan preparados en muchas casas) y hasta traen carbón dulce (por supuesto) si se portan mal. Unos Reyes Magos pensados para otros tiempos, aquellos de posguerra y hambrunas, y que no esperan toparse con los niños más obesos jamás conocidos en Occidente desde que sus majestades realizan tan singular viaje. Otra celebración religiosa obesígena en la forma en que suele ser celebrada, a la que se apuntan la mayoría de personas (sean o no practicantes) al ser la excusa perfecta para alargar un poco más el atracón navideño.
  De esta forma, el roscón supone el punto final de un exceso de dulces navideños, comidas copiosas de Navidad y consumo de alcohol, sedentarismo y falta de ejercicio físico. Una tradición que repite año tras año, que trasmite a sus hijos, con la que en el fondo parece no estar de acuerdo, pues sus consecuencias le producen ahora remordimiento y culpa. Una vez más ha iniciado un ciclo de atracón-remordimiento-culpa-ansiedad-purga que como otras veces se prolongará hasta Carnaval o Semana Santa a lo sumo.

 
  En esta ocasión pruebe algo distinto, en primer lugar no se auto-engañe, de por hecho que no va a cambiar de la noche a la mañana solo porque se despierte con ganas de hacerlo y sea una fecha diferente y mágica (1 Enero, 7 de Enero-fin de fiestas). Esta vez tampoco será así si vuelve a repetir el mismo método que en ocasiones pasadas.
  Nada se ha modificado en su interior salvo el deseo de cambiar que ahora siente más intenso que nunca. Esto no es suficiente para lograr unos objetivos tan difíciles de alcanzar, que implica modificar hábitos que llevan años atrincheradas en su comportamiento. Las ganas de conseguir un cambio, "a fresh start", es requisito indispensable para que suceda pero no será suficiente. En segundo lugar debería cargarse de buenas razones para lograrlo, serán la base de futuras modificaciones y sustento de recaídas en las viejas conductas que le hayan conducido a la situación que desea cambiar.
  Después viene el repetir lo que le viene bien, salir a hacer deporte aunque haya días que no le apetezca nada, mantener una vida lo más activa posible, cuidar la alimentación sabiendo lo que le conviene y lo que no, etc. En la repetición de estos actos se encuentra la adquisición de unos hábitos de vida saludables. No es despertarse una mañana y pensar que por querer hacer algo va a ocurrir, sin más, eso se llama auto-engaño.
  Así que hágase un favor este año: ahórrese el dinero del gimnasio al que luego no irá, el de ultima maquina para hacer deporte en casa o el de la compra de productos milagro para perder peso. No pierda el tiempo leyendo artículos sobre dietas "detox" o "purificantes", informándose del método de adelgazamiento de moda o acudiendo a la cadena de adelgazamiento que le ha recomendado su vecin@. Esta vez toca algo diferente.

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Comidas de Navidad, ¿sin engordar?


  Tras la irrupción en los supermercados de mantecados y turrones, y el clásico dueto publicitario apuestas del Estado-espumosos, llega la ronda de comidas navideñas, cada año más larga y compleja. Comidas, más bien comilonas, con amigos, compañeros de trabajo o juegos, primos, vecinos, colegas del gym o del baile, del zumba o la batuca, asociaciones culturales, los de la clase de inglés, alemán o chino, etc… más el posible "bis" de acompañante con su pareja a otras tantas, ..... y..... con la traca final de la cena de Nochebuena, comida de Navidad, Cena de Nochevieja, comida de Año Nuevo, y Reyes (el "quinteto del reventón"). Puede hasta que sea de ese 15-20% de personas que cumple años entre Enero y Diciembre lo que sumaría una comida o cena adicional. La media de eventos se sitúa entre 7 y 8 celebraciones en el periodo navideño. Con esto, no es de extrañar que estas fechas, y sobre todo el mes de Enero, sean las de mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y problemas digestivos relacionados con la ingesta. En una sola de estas comidas puede ingerir la cantidad de energía que necesitaría para un día, así que recuerde el número de comidas de Navidad que suele hacer todos los años o las que ya tiene previstas antes de Navidad (la media es de siete) y podrá hacerse una idea del número de días de ayuno que tendría que estar para compensarlo.

  Estadísticas y estudios demuestran que la mayoría de la población engorda en Navidades, pero no todo el mundo lo hace por igual. Las personas con un peso previo normal lo incrementan en algo menos de medio kilo frente a los 2-3 Kg de los que sufren previamente obesidad. A alguno esta cifra le puede parecer de poca importancia para lo bien que lo pasa uno y como disfruta comiendo y bebiendo estos días, le recomiendo entonces que multiplique el dato por el número de años que lleva haciendo lo mismo, por ejemplo, en solo 10 años supone 20 ó 30 Kg de grasa generada achacable solo a estas fiestas.

  Este aumento de peso es solo otra consecuencia más de unos hábitos de vida poco saludables empeorados en el sprint final del año, en las que nos ponemos una venda en los ojos y seguimos una "anti-dieta" pensando en que ya vendrá Enero y su plan de buenas intenciones ("el Lunes me pongo a dieta" se transforma en el "en Enero me pongo a dieta", "en Enero me apunto al gimnasio", "en Enero empiezo a hacer deporte", etc... ¿cuál es su frase?).
Pero no solo se va a tratar de una cuestión de cantidad, la calidad de lo que coma también importa. No se engañe, no van a ser precisamente comidas vegetarianas o veganas de un solo plato. La mayoría pasar por menús cerrados o semicerrados (a elegir entre unos platos predeterminados, normalmente el segundo) repletos de grasas y azúcares de absorción rápida. Entrantes salados y frituras, segundos a bases de carnes rojas y salsas, y postres azucarados y repletos de grasas saturadas y trans, forman casi todos los menús revisados en este post. Ningún menú contenía fruta, y las verduras aparecían como guarnición en platos de carne o pescado.

  En segundo lugar el alcohol será la principal bebida que engrase sus apetitosos bocados: cerveza o vino de entrada, vino para acompañar, los brindis, los espumosos y chupitos al final de la comida, seguido de una posible tarde de alto copeo (cubatas, whisky, gin-tonic, etc...). Unos días en los que los fumadores se trasforman en verdaderas chimeneas andantes y algunos exfumadores recaen en esta terrible adicción.

  Un cóctel explosivo que pondrá a prueba su capacidad de digerir y asumir toda la energía y cada compuesto que ha engullido, y que por supuesto será almacenado, haciendo que sean sus adipocitos los que de verdad celebren la Navidad. Los fuegos artificiales ya están encargados y correrán a cargo de su aparato digestivo y sistema arterial.

  Con todo esto, surgen una seria de reflexiones en relación a estas comidas de Navidad: ¿es realmente necesario juntarse tantas veces para comer en tan pocos días?,  ¿sería mejor para nuestra salud y economía repartirlo a lo largo del resto del año?, ¿no hay otras formas de celebrar algo que no sea comiendo?, junto a otras más prácticas de cara a enfrentarse con "inteligencia nutricional" a estas situaciones trampa: ¿tengo que comérmelo todo porque ya esté pagado?, ¿de verdad me apetece comérmelo todo?, ¿qué es lo que realmente me apetece, sobre todo después de varias de estas comidas?.

   No espere en esta entrada encontrar algo que pueda comer estas fechas para no engordar o un listado de recetas "light", esa información ya está disponible en internet. Tampoco qué es lo que tiene que hacer o lo que no tiene que hacer, eso ya lo sabe todo el mundo. Nunca la población tuvo unos conocimientos más altos en Nutrición, sin embargo, nunca hubo mayores tasas de exceso de peso. Le planteo que se cuestione  algo más profundo si de verdad quiere conseguir un cambio verdadero y perdurable:

1. ¿Cuál es su estado de salud?, ¿se encuentra bien consigo mismo?, ¿padece ya alguna enfermedad consecuencia del exceso de peso?.

2. ¿Qué podría mejorar de su estado de salud si mejora sus hábitos de vida?, ¿podría dejar de tomar alguna medicación si mejorara el peso?.

3. ¿Qué circunstancias le han llevado a su situación actual de exceso de peso durante los últimos meses o años?, ¿qué ha hecho o qué no ha hecho para acabar así?.

Responderse con sinceridad a estas preguntas es el paso inicial a la mejora que desea, ahora la oportunidad está en su mano.

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Hierro y alimentación, dudas y consejos

  El hierro es un elemento esencial para la vida del ser humano. El hierro es parte fundamental del mecanismo que fija el oxígeno y el dióxido de carbono a la sangre, permitiendo la vida animal tal y como la conocemos hoy en día.


  Somos incapaces de producir hierro, por lo que tenemos la necesidad de incorporarlo a través de la dieta. La absorción de hierro depende de múltiples factores: nivel de depósitos de hierro de cada persona, integridad del mecanismo intestinal de absorción, cantidad de hierro de cada alimento, pH del tubo digestivo, etc. De esta forma, se absorbe aproximadamente el 10% del que se ingiere.
  Perdemos hierro continuamente, con cualquier sangrado (menstruación, úlceras, pólipos, sangrados por la nariz, etc) o por descamación diaria fisiológica de epitelios y mucosas.

  Las necesidades diarias de hierro (mg/día) son, según edad y sexo:

- niños menores de 6 meses: 0.27
- niños de 7 meses a 1 año: 11
- 1 a 3 años: 7
- 4 a 8 años: 10
- 9 a 13 años: 8
- adolescentes mujeres de 14 a 18 años: 15
- adolescentes varones de 14 a 18 años: 11
- mujeres de 19 a 50 años: 18
- varones de 19 años o más: 8
- mas de 50 años: 8
- mujeres embarazadas: 27 
- mujeres amamantando: 10 mg/día.
Fuente NHI (EEUU).

  La absorción de hierro se favorece con un pH ácido. Simplemente estrujar un limón o un chorreón de vinagre sobre cualquiera de los siguientes alimentos incrementa significativamente la absorción del hierro que contienen. La vitamina C (ácido ascórbico) potencia la asimilación de hierro.  De aquí viene la recomendación de tomar los suplementos de hierro con un vaso de zumo de algún cítrico. Si embargo, el café o el té, el salvado, o los almidones de la dieta impiden su absorción. Por otro lado, el hierro presente en la carne y sus derivados se absorbe mejor que el de origen vegetal. Así, no se trata sólo de incrementar el consumo de hierro, si no de hacerlo de una manera más eficaz.




  Los alimentos con más hierro son (mg por cada 100 g de porción comestible):
- tomillo, comino, eneldo, orégano, laurel, albahaca: más de 40.
- canela, guindilla, curry, pimienta negra, pimentón, romero, almejas, berberechos y chirlas: 20-40.
- morcilla, pimienta blanca, zamburriñas, hígado de cerdo, caviar, azafrán: 10-20.
- cecina, soja, menta, sésamo, regaliz, habichuelas: 8-10.
- hígado de pollo o vaca, riñones de cordero, mejillones hervidos, perejil, quinoa: 7-8.
- ostras, paté, queso, piñones, anacardos, yema de huevo, lentejas: 5-7.
- pistachos, almendras y avellanas, jamón ibérico, anchoas, calamares, gambas y langostinos, maíz, perdiz, pan integral, mejillón en escabeche, caracoles, trufas, higos y ciruelas secas, borrajas, grelos, garbanzos: 3-4.
Por si alguien aun no se ha enterado, las espinacas crudas contienen 2.7 mg de hierro por cada 100 gramos de producto, bastante menos que cualquiera de los alimentos listados previamente.


  Resumiendo, la casquería, el marisco (bivalvos), las legumbres y los frutos secos son ricos en hierro. Resulta muy práctico aderezar los tres primeros grupos con hierbas aromáticas y especias para incrementar el contenido en hierro de lo que estamos comiendo. Viendo los alimentos que contienen más hierro, no es de extrañar que la falta de hierro sea el deficit nutricional específico más frecuente en el mundo (junto al de vitamina D).




  Para conseguir tomar la cantidad recomendada hay que sumar la ingesta diaria de hierro en los alimentos consumidos (tipo y cantidad). No se trata de ir saltando de alimento rico en hierro a otro que también tenga, sino de sumar hierro de forma regular, día tras día. Pequeños "trucos" pueden ayudarle a asimilar mejor el hierro de los alimentos. 

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miércoles, 4 de junio de 2014

Comer para llegar a los 100 años.


  Este fin de semana ha sido el cumpleaños número 100 de mi abuelo, una excelente oportunidad para revisar lo que comen los centenarios y hacerle este homenaje-regalo tan personal.

  Dos fenómenos marcan la evolución social de las poblaciones del primer mundo: el envejecimiento y el incremento de la esperanza de vida. Ambos justifican que el grupo de edad que más crece en los últimos años sea el de personas centenarias.
  La ciencia lleva tiempo estudiando que factores genéticos, ambientales, dietéticos, etc. pueden estar detrás este fenómeno. Lo primero que llama la atención es que las personas centenarias suelen agruparse en zonas geográficas concretas, habitualmente aisladas, denominadas zonas azules (blue zones). En nuestro país, en segundo lugar mundial por tasa de centenarios tras Japón, la mayor concentración de personas mayores de 100 años se distribuye por localidades de cordilleras y sistemas montañosos como mostró el trabajo de MD Puga (las áreas más oscuras albergan mayor número de habitantes centenarios en relación a la población total de ese lugar):

  En el discurso de los hábitos de vida de los centenarios destacan la estrecha relación con la naturaleza, una vida activa y la inquietud intelectual. Otros factores relacionados son: intensa actividad laboral, no fumar o haberlo hecho poco tiempo, deporte regular, peso normal y estable, conservación de los ritmos circadianos, fuerte inserción social y especialmente los antecedentes familiares de otras personas longevas.
 Respecto a la alimentación, se han realizado diferentes estudios para valorar las claves nutricionales que justificarían esta longevitud. Se considera que 1/3 parte de los mecanismos que explican una esperanza de vida tan larga se deben a la alimentación. La dieta Okinawa, del conjunto de islas de este nombre y con la mayor agrupación mundial de centenarios, incluye pescado diario, cereales integrales, verduras, soja, tofu y algas. Los súper-centenarios (>110 años) más famosos como la persona más longeva del mundo consumía aceite de oliva, vino y chocolate negro a diario. En general destaca una comida sencilla a base de productos naturales con abundantes frutas, verduras, legumbres, leche y sus derivados, y el consumo de pescado o carne ocasional. En general se alimentan con moderación y no enfatizan las grandes comidas de celebraciones.
  En el caso particular del abuelo, Bernardo Fernández Moyano (31/05/1914; Belalcázar), su alimentación es muy parecida a lo descrito previamente. Recuerda toda su vida realizando tres comidas diarias, el desayuno al amanecer, la comida de mediodía sobre las 13h y la cena tras anochecer. El desayuno consistía en migas de pan con leche o con café con leche, acompañadas de unos torreznos de cerdo. La comida de mediodía era habitualmente un guiso de legumbres, sobre todo garbanzos, con algo de morcilla o tocino. La cena era más variada predominando los farináceos y las verduras: arroz con acelgas, arroz con bacalao, ajo blanco, gazpacho, pisto, etc. El postre solía ser fruta del tiempo: sandias, melones, peras, membrillos, higos, brevas, etc. no tomando dulces o chocolate salvo en celebraciones. El vino de pitarra y el pan se consumían en abundancia a diario acompañando cualquiera de las comidas. Indiscutiblemente, el aceite de oliva era y sigue siendo la grasa tradicional mayoritaria de su dieta.
  De esta forma, una alimentación equilibrada y variada, sin productos elaborados industrialmente, que incluye legumbres, verduras, frutas y farináceos como base del aporte energético es la clave de la longevidad. Otros modelos como las dietas cetogenicas, hiperproteicas o pobres en carbohidratos no se relacionan con una mayor esperanza de vida, tampoco con resultados estables a medio plazo para bajar de peso.
  Nos dirigimos a un mundo cada vez más envejecido gracias a los adelantos de la ciencia, especiamente de la medicina. Pero no se trata sólo de vivir más, sino de hacerlo con calidad, y en esto, nuestros centenarios como el abuelo Bernardo no han precisado casi de lo primero, lo han hecho siguiendo unos hábitos de vida sanos incluyendo una alimentación saludable. Supongo que todos ellos sin saberlo, y gracias al contacto cercano con la naturaleza y las tradiciones gastronómicas locales, integraron exitosos conceptos sobre "Educación Nutricional" en su alimentación. El resultado ha sido claro.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿Qué es la Educación Nutricional?

  La Educación Nutricional es el proceso mediante el cual aprenderá los conocimientos en nutricion precisos para relacionarse eficazmente con su entorno alimentario.
  A su disposición online o en librerias Educación Nutricional, herramienta esencial y práctica que complementa la información tratada en este blog.
Educación Nutricional