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martes, 16 de mayo de 2017

Cafés fríos, la última adicción

  "Si eres amante del buen café , ahora puedes disfrutar de los nuevos Cafés con Leche Fríos" reza la publicidad de la mayor cadena de supermercados en España. Nada más lejos de la realidad, los amantes del buen café nunca disfrutarían de esta bebida, el motivo, casi una decima parte es azúcar, y los que aprecian el café (los auténticos baristas) no añaden azúcar, un buen café se toma solo.
  Poner azúcar al café lo transforma en otra bebida. Hasta el café más comercial que tengamos en casa ha necesitado meses para producirse, tostarse, envasarse al vacío y llegar a nuestros domicilios, todo ese trabajo para mantener el aroma y sabor es tirado por la borda cuando añadimos a última hora un cutre y perjudicial azucarillo.
  Ahora valoremos, más allá de gustos o recomendaciones de cata, estos cafés fríos desde el punto de vista nutricional:

  El primer aviso salta al leer la parte de atrás del envase, dice: "CONTENIDO ELEVADO DE CAFEÍNA: NO RECOMENDADO PARA NIÑOS O MUJERES EMBARAZADAS O EN PERIODO DE LACTANCIA". ¿Es para tanto?.
  El límite aconsejado de consumo diario de cafeína en estas situaciones es de 200 mg/día, y el contenido de un solo envase de Café con leche expreso es de 130 mg, el 65% del tope de consumo seguro. Con dos de estos cafés sobrepasaríamos de largo el margen, cosa que no ocurriría si una embarazada tomara 2 cafés con leche al uso.



  Pero del principal problema que generan estas bebidas en nuestra salud no hay aviso. El azúcar libre se cuela en nuestra alimentación con este tipo de productos. Cada envase contiene unos 20-25 g de azúcar (3 azucarillos) lo que nos pondría en el límite de lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud  (25 g/día) con uno solo de estos Cafés con leche expreso. El exceso de azúcar en nuestra dieta produce, entre otras enfermedades, caries, obesidad y diabetes.
  El record de contenido en azúcar de estas bebidas frías lo tiene el Mango Lassi con 33 g (4 azucarillos) por envase. Este producto suele ser la alternativa para los que no quieren o no les gusta tomar café, por ejemplo niños y embarazadas. Más y más azúcar enmascarado, en esta ocasión como una "saludable" bebida de fruta y leche.

La cantidad de azúcar en un solo envase supera el máximo diario aconsejado.

  En definitiva, estas bebidas están diseñadas para que nos gusten, su extrema dulzura y el elevado contenido en cafeína los hacen altamente adictivos. Lo importante es vender, otros pagaremos las consecuencias.

  Promover la #EducacionNutricional resulta necesario para cambiar la opinión y el sentir de la gente sobre su alimentación. Solo entonces podremos estar autorizados y motivados para promover o exigir la modificación de la legislación para proteger a los consumidores.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Café o té?



  El té es la infusión de las hojas de la Camellia sinensis. Beber té es antiguo, no tanto como la civilización china, porque mientras en Europa nos empezábamos a acostumbrar a tomar café (a partir del siglo XVII), en China ya se llevaba bebiendo té unos dos mil años. El consumo de té tiene tal trayectoria en China que ha dado tiempo a desarrollar modas, tradiciones y ritos, cerámica y tratados sobre el asunto. Imagine como se beberá café en Europa en el año 3500 D.C., una proyección histórica no al alcance de la mayoría de occidentales.

¿Qué ofrece una taza de té?

 El aporte macronutricional de ambos es insignificante (la receta es agua caliente con unos pocos gramos de producto sólido filtrado) y sin apenas diferencias entre ambas, siendo consideradas como infusiones acalóricas. Sin embargo, el contenido en micronutrientes confiere unas características diferenciadoras entre ambas bebidas. Una se hace desde semillas tostadas y la otra desde las hojas. Además, provienen de dos plantas diferentes. Café y té se parecen mucho pero no son lo mismo.

¿Qué excita más, el té o el café?

  El café bebido tiene el doble de cafeína que el té, en parte porque se necesita el doble de cantidad de producto seco para prepararlo. El efecto del café es más rápido pero también desaparece antes. El té estimula pero de forma más lenta y mantenida. En definitiva, una taza de café excita más que una de té.
  Si lo que necesita es espabilarse pronto, un café, pero si quiere estar despierto y atento varias horas seguidas entonces pruebe un té. También puede tomarse varios cafés seguidos y repartidos, pero recuerde que no se aconseja tomar más de tres tazas de café diarias.

¿Qué beneficio puedo esperar bebiendo té?

  De los diferentes tipos de té, el que mas beneficios ha demostrado es el verde, fabricado a partir de hojas secadas y fragmentadas, sin fermentación (a diferencia del té negro).

Diferentes tipos de té según el grado de fermentación. 

  Beber té a diario disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de morir por estas, cada taza de té reduce en un 5% el riesgo. Este efecto está relacionado por sus beneficios sobre el metabolismo: 
- el té negro reduce el colesterol "malo" de la sangre (LDL).
- reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- baja los niveles de insulina y reduce el perímetro abdominal en personas con diabetes mellitus tipo 2.
- reduce la tensión arterial, incluso en aquellos individuos con exceso de peso.

  Además, el té se ha relacionado consistentemente con un menor riesgo de padecer gran diversidad de cánceres: cáncer orofaringe y de vesícula, pulmón, páncreas, hígado y endometrio en mujeres.

  Su consumo no se ha relacionado con un supuesto efecto protector sobre enfermedades neurodegenerativas, aunque sí que reduce el riesgo de depresiones.

  Su efecto sobre el riesgo de fracturas es incierto, aunque parece protoger de sufrir fracturas de cadera.

  Por último, y con mucho más valor para la mayoría de la gente que lo toma en dietas de adelgazamiento, por mucho te que tomemos no adelgaza nada, le hará orinar porque está bebiendo vasos de agua caliente pero no le hará perder un gramo.

¿Café o té?, ¿qué me conviene más?

  Frente al té, vimos como el café también se asociaba a menor mortalidad, reducía el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Sin embargo, el café sí se relacionaba con menor riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas y mejoraba la función respiratoria. Por el contrario, el efecto del café sobre el riesgo de sufrir cáncer era dual. Por un lado parecía proteger de unos pero predisponer a otros. Finalmente, es un factor de riesgo para la descalcificación de los huesos (osteoporosis).

  Es decir, si está predispuesto por herencia familiar a cáncer de algunos de los descritos más arriba entonces el té es su bebida, pero sí viene marcado para enfermedades neurodegenerativas piense que el café le puede ayudar a prevenir su aparición. Finalmente, ambos consumos se relacionan consistentemente con menor riesgo de mortalidad, especialmente por enfermedades cardiovasculares. Tomar café o té no tiene porque ser antagónico por mucho que el mundo nos haga verlo así. Como tampoco hace falta que los tomemos azucarados (ningún buen amante del café o té lo hace), si son bebidas amargas porque nos empeñamos en enmascararlas.


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